- Para 2026, el reto no es inventar motores: es lograr que el sector industrial vuelva a encender y que el dinamismo de los servicios no sea solo inercia.
Enrique Quintana - El Financiero
Coordenadas
La fotografía del PIB de 2025 que divulgó ayer el INEGI deja un mensaje doble.
Confirma que el crecimiento fue modesto —0.8% en el año— y que la economía navegó varios trimestres al filo de la recesión técnica. Pero también revela una recomposición interna: lo que evitó un resultado peor fue el empuje de los servicios; el “susto” vino por la industria y la “sorpresa”, por el campo.
Empecemos por lo esencial: el sector terciario es, por mucho, el corazón productivo del país. En el cuarto trimestre, las actividades terciarias concentraron 63.7% del valor agregado, frente a 31.8% de las secundarias y 4.5% de las primarias. De cada 100 pesos de producción, casi 64 se generan en comercio y servicios.
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