Sostenía Javier Pradera que del mismo modo que hay un gran premio para
quien acierte una quiniela de 14 resultados, debía haber otro, al menos
similar, para quien no descifre ninguno. El mantenimiento del poder adquisitivo
de las pensiones, roto después de tantas declaraciones previas a las
elecciones, era la última promesa electoral que le quedaba a Rajoy por
violentar. Ya no le resta ninguna línea roja que cruzar. Premio mayor: cero
resultados acertados. O el programa del PP semejaba un hitchcockiano crimen
perfecto y fue escrito con la voluntad de no cumplirlo (lo que sería muy grave
en términos de la calidad de la democracia) o, lo que es aun peor, el equipo de
Rajoy no tenía ni idea de cuál era la situación económica con la que se iban a
encontrar, después de entrenarse tanto tiempo en la oposición. ¿En manos de
quiénes estamos?
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