- La subida del IVA en la frontera norte de México frena el consumo
- Las patronales de seis estados denuncian que la subida ha provocado el cierre de negocios y la caída de un 30% en las ventas
El sur de Estados Unidos y el norte de México comparten el pasado de haber pertenecido a la corona de España y una economía compartida de facto, pese a que las políticas centrales de ambos países aún no se hayan adaptado a lo que ocurre día con día en la frontera.
Hacer la compra en un lado de la frontera, cargar la gasolina del otro.
Inscribir a los hijos en la escuela de un país y llevarlos al cine en
la nación vecina. Es el día a día en Améxica, la región que
comparten seis estados mexicanos y cuatro estadounidenses. Y esa región,
del lado mexicano, ha sufrido un golpe: la homologación del Impuesto al
Valor Agregado (IVA), que subió de un 11 a un 16% la tasa que pagan por
todas las compras. A un año de que se puso en marcha la medida, los
empresarios de la región acusan que los daños son evidentes.
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