Salvador García Soto / 24 Horas
Si los símbolos cuentan y los rituales son formas de cohesión y de
sentido para una sociedad, la toma de posesión de Enrique Peña Nieto
como presidente de México cumplió a cabalidad esos objetivos. Hace
tiempo que los mexicanos no encontraban en una imagen, un ritual y un
discurso, elementos para abonar a una certeza mínima: de que, a pesar de
todo, y contra todo, este es un país de instituciones y de Derecho; y
que, aun en medio del desastre, siempre habrá un rescoldo para el
beneficio de la duda o en algunos casos, para la esperanza.
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