martes, 4 de diciembre de 2012

EL PRINCIPIO DEL FIN

Ricardo Raphael / El Universal
El gran poder de Elba Esther Gordillo Morales no encuentra su principal sustento en las cuotas sindicales, tampoco en el partido que creó para participar en la política electoral, ni en la inmensa fuerza económica que tiene a su disposición.
El núcleo atómico de su poder proviene del control que ejerce sobre la vida profesional, y por tanto personal, de más de un millón 600 mil trabajadores. Ese ejército de seres humanos se halla a sus órdenes porque si alguno, por ingenuo o por revoltoso, decidiera desafiar la autoritaria estructura que gobierna la cúpula del SNTE, sería expulsado sin misericordia de su puesto de trabajo.

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