Ricardo Raphael / El Universal
El gran poder de Elba Esther Gordillo Morales no encuentra su
principal sustento en las cuotas sindicales, tampoco en el partido que
creó para participar en la política electoral, ni en la inmensa fuerza
económica que tiene a su disposición.
El núcleo atómico de su poder proviene del control que ejerce sobre
la vida profesional, y por tanto personal, de más de un millón 600 mil
trabajadores. Ese ejército de seres humanos se halla a sus órdenes
porque si alguno, por ingenuo o por revoltoso, decidiera desafiar la
autoritaria estructura que gobierna la cúpula del SNTE, sería expulsado
sin misericordia de su puesto de trabajo.
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