Víctor Piz / El Financiero
La depreciación del tipo de cambio del peso frente al dólar, que lo ha
llevado a niveles máximos históricos, no es para alarmarse, pero sí para
preocuparse.
La pérdida de valor de la moneda nacional frente a
la divisa estadounidense no responde a una debilidad estructural de la
economía mexicana, como algunos lo han sugerido.
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