Antonio Gershenson / La Jornada
Esta vez nos llegan de Estados Unidos protestas contra el fracking
o ruptura de rocas con agua a presión, para obtener sobre todo gas, y
también en ocasiones petróleo sintético. En varios países se ha
prohibido, en varias partes de Estados Unidos también, y en México las
nuevas leyes les abren las puertas a costa de los mexicanos. Hay toda
una polémica en torno al acueducto Monterrey VI, es sabido que ahí el
agua no abunda, pero esa obra no es necesaria para la ciudad, y es clara
la intención de hacer negocio con el asunto.
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