jueves, 5 de marzo de 2015

AGRAVAMIENTO ESTRATÉGICO

John Saxe-Fernández / La Jornada
Se multiplican las advertencias sobre los crecientes riesgos de que los procesos de intensificación bélica alentados por la diplomacia de fuerza de EU y la OTAN en Ucrania y en las inmediaciones de Rusia y China, en pos del control de los vastos recursos euroasiáticos y de contención de potenciales rivales o coaliciones desemboquen en una guerra nuclear terminal. La Federación de Científicos de EU, la Asociación para el Control de Armamentos y en fechas recientes la comunidad vinculada al Bulletin of The Atomic Scientists, han llamado a la cautela. Lo hacen desde que el 13 de diciembre de 2001 cuando EU, articulando una línea militarista de extrema derecha, anunció su retiro del Tratado Anti-Balístico (ABM), un cortocircuito nuclear perpetrado por quienes Gore Vidal en Dreaming War (NYT Bestseller, 2007) calificó de junta petrolera Cheney/Bush asentada en la usurpación electoral las guerras de agresión por el petróleo bajo guisa de autodefensa anticipadora y en un inconstitucional régime d´exception luego del 11-S.

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