John Saxe-Fernández / La Jornada
Se multiplican las
advertencias sobre los crecientes riesgos de que los procesos de
intensificación bélica alentados por la diplomacia de fuerza de EU y la
OTAN en Ucrania y en las inmediaciones de Rusia y China, en pos del
control de los vastos recursos euroasiáticos y de contención de
potenciales rivales o coaliciones desemboquen en una guerra nuclear
terminal. La Federación de Científicos de EU, la Asociación para el
Control de Armamentos y en fechas recientes la comunidad vinculada al Bulletin of The Atomic Scientists,
han llamado a la cautela. Lo hacen desde que el 13 de diciembre de 2001
cuando EU, articulando una línea militarista de extrema derecha,
anunció su retiro del Tratado Anti-Balístico (ABM), un
cortocircuito nuclearperpetrado por quienes Gore Vidal en Dreaming War (NYT Bestseller, 2007) calificó de
junta petrolera Cheney/Bushasentada en la usurpación electoral las guerras de agresión por el petróleo bajo guisa de
autodefensa anticipadoray en un inconstitucional régime d´exception luego del 11-S.
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