De acuerdo a la Reforma Hacendaria, en 2014 la
economía mexicana crecerá, en términos reales, 3.9%, con una inflación de 3% y
una tasa de interés promedio de Cetes de 4%. Tales compromisos son
bastante halagüeños y muy deseados por los mexicanos, después de la severa
desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB) experimentada en 2013.
¿Serán posibles en 2014 tan deseados resultados? ¿Qué rol jugará el gasto
público para el logro de tales expectativas? Para abordar estas
preguntas, se debe tener primeramente en cuenta el comportamiento del PIB en
2013.
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