Xavier Vidal-Folch / El País
El mundo aprieta
contra los paraísos fiscales y el dinero sucio. La Unión Europea y el G-20 se
juegan el prestigio. ¿Podrán, o se quedarán a medias? Es una lucha contra un
flujo monstruoso, cerca de 23 billones de euros negros y mutantes, más del 10%
del PIB mundial, que se trasladan por el orbe en nanosegundos, sin control ni
reglas, que no pagan impuestos, que provienen en un tercio del narcotráfico y
otros crímenes, que contaminan cuanto tocan. Que irritan a los contribuyentes
que sí contribuyen. Y que tienen dueños y padrinos poderosos: los poderosos.
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