Samuel García / 24 Horas
¿A quién le importa ahora un banco central autónomo enfocado con
todas sus energías a buscar la estabilidad de los precios? Francamente
creo que a muy pocos.
Me explico. Todas las miradas, las de dentro y fuera del país, están
puestas en las reformas económicas que ha planteado el gobierno de
Enrique Peña Nieto y cuya importancia general está fuera de toda duda
para darle a la economía la productividad y la competitividad que le
urge desde hace tiempo. Esta importancia es de orden capital para
políticos, funcionarios de gobierno, legisladores e inversionistas. De
allí que la atención de los involucrados y de los medios de comunicación
está puesta en lo que ocurre con los cambios legales en materia de
telecomunicaciones, de competencia económica, y los que ya se “cocinan”
en el ámbito fiscal y energético.
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