Alberto Barranco / El Universal
El
problema es que se cortó el listón cuando las 32 plantas que integraban
el conjunto no podían trabajar ni a la quinta parte de su capacidad
instalada, sin perspectiva a la vista para la integración.
En
el escenario —como lo publicamos en su momento sin que se haya
desmentido una línea—, aún no se concluían las plantas refinadoras de
petróleo ligero, hidrosulfatadora de naftas y reformadora de naftas… por
más que Pemex había obligado a la constructora, es decir, al consorcio
Conproca integrado por la empresa alemana Siemens y la coreana SK
Engineering and Construction, a cambiar 300 válbulas que, a juicio de
los peritos, no reunían la calidad requerida.
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