La recuperación española y europea requiere decisiones monetarias y fiscales más expansivas
La evolución reciente de la economía española permite albergar unas
dosis moderadas de optimismo sobre el afianzamiento de la incipiente
recuperación en 2015. La tasa de crecimiento acabará el ejercicio en el
1,3% anual y quizá alcance el 1,4%; el empleo sigue creciendo, aunque a
ritmo lento y soportado en buena medida por contratos precarios; las
exportaciones no parecen afectadas, de momento, por el estancamiento
europeo; y la prima de riesgo desciende a los niveles previos a la
crisis. Tal mejora es coherente con la iniciativa de extender en el
tiempo la ayuda de 400 euros a los parados de larga duración, como
negocian activamente el Gobierno y los agentes sociales; y permite
sugerir otro tipo de propuestas, como la de que se amplíe la cobertura
del seguro de desempleo, que ha caído en picado durante la recesión.
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