Enrique Quintana / El Financiero
Seguramente usted se acuerda del juego entre México y Holanda en la Copa del Mundo de Brasil.
Cuando
faltaban 5 minutos para que terminara el juego parecía que el
representativo de nuestro país iba a conseguir finalmente pasar al
anhelado quinto partido.
Y, de repente, como en una pesadilla, todo cambió.
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