Hoy los
defensores de la austeridad están contra las cuerdas. La corriente de opinión
ya no favorece las políticas que hasta ahora impulsaron Bruselas y Berlín. Ello
contribuirá a un cambio económico mayúsculo.
En la actualidad
no existe algo que sea más políticamente incorrecto que defender los recortes
al gasto público en países como España, Portugal, Francia o Grecia. Todo esto
puede provocar un viraje radical en las políticas económicas que se siguen en
Europa, una aceptación relativa del déficit, un posible auge (¿momentáneo?) de
los mercados y una nueva espiral de endeudamiento, además de, posiblemente, una
mayor relajación monetaria por parte de los bancos centrales.
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