Raymundo Riva Palacio / Eje Central
En los 40 años de operaciones secretas en México, este es el mejor momento para darle un golpe a la arrogancia y las actividades delictivas de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, conocida por su acrónimo DEA. El gobierno mexicano ya cerró la puerta a la intromisión galopante que tuvieron en la administración de Felipe Calderón, con el respaldo del presidente Barack Obama, que dijo a su colega Enrique Peña Nieto que apoyaría cualquier decisión que tomara, porque la seguridad en México, subrayó, corresponde decidirla a los mexicanos. La DEA debe estar revolcándose de la rabia, según se puede colegir por la información que filtró a los medios de Estados Unidos tras el encuentro presidencial de la semana pasada.
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