Alejandro Nadal / La Jornada
El gobierno mexicano acaba de anunciar con gran despliegue publicitario una
reforma financieracon la que promete una expansión del crédito, a menor costo y con mayor eficiencia. Son las mismas ideas que animaron la desregulación de la actividad bancaria cuando se impuso el neoliberalismo mexicano. En realidad, el verdadero objetivo es más prosaico y consiste en eliminar algunos obstáculos legales para hacer más expedito el proceso de ejecución sobre las garantías en caso de impago por parte de los deudores.
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