El gobierno atraviesa una etapa crítica, no pudo resolver la crisis, los
inconformes lo desconocieron como interlocutor y sus órdenes han sido
contrariadas por instituciones federales
Ezequiel Flores y José Gil Olmos
CHILPANCINGO, GRO. (Apro).- Los tubazos y golpes con un pico de acero
tundían los portones de la casa de gobierno. Los integrantes del
Movimiento Popular de Guerrero (MPG) desataban su ira contra el gobierno
de Ángel Aguirre Rivero con piedras, varillas, palos y cohetones que
lanzaban hacia los jardines de la residencia arbolada, donde se crían
ciervos y pavorreales. Los policías que estaban adentro sólo esperaban a
que los manifestantes abatieran las puertas. Y ocurrió…
No hay comentarios:
Publicar un comentario