Raymundo Riva Palacio / Contralínea
El
nombre de César Nava, secretario particular del entonces presidente
Felipe Calderón, líder nacional del PAN, diputado y uno de sus miembros
más distinguidos de los últimos tiempos, está totalmente embarrado por
la acusación en una corte federal en Nueva York como presunto
conspirador en un multimillonario fraude a Pemex. Hace no mucho, su
nombre también apareció como gestor del empresario vinculado al PAN,
José Susumo Azano, el principal proveedor de equipos de intercepción
telefónica para la Secretaría de la Defensa durante el sexenio pasado,
en un litigio con la empresa estadounidense de electricidad Sempra. Nada
se le ha probado –al menos todavía-, pero la percepción de que anda en
malos pasos se está convirtiendo en la metáfora de la parte oscura del
gobierno de Calderón: la corrupción.
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