La
Comisión quiere que sean las instituciones comunitarias las protagonistas
Claudi Pérez –Bruselas-El País
La pésima gestión de la crisis de Chipre ha puesto de manifiesto los límites
de la toma de decisiones europea en momentos críticos. El vicepresidente y
comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha dado un serio aviso al reclamar
un cambio de guardia en la gestión de los rescates: el final de ese guirigay en
el que participan el Eurogrupo (es decir, los 17 ministros de Finanzas del
euro) y la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario
Internacional). Falta transparencia, falta democracia y sobran ministros e
instituciones capaces de imponer un veto a los demás. Las cosas no funcionan:
Rehn advirtió de que esa toma de decisiones —con las riendas en manos de las
capitales— está lejos de ser perfecta. E incluso el BCE se sumó a ese toque de
atención, consciente de que algo tiene que cambiar para que la gestión de la
eurozona deje de acumular errores.
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