- Mientras muchos siguen actuando como si México fuera el ombligo del mundo, tanto el gobierno como actores políticos y empresariales, el mundo está cambiando sin pedirnos permiso.
Enrique Quintana - El Financiero
Coordenadas
Hay momentos en los que un país entero parece mirarse al espejo con tal intensidad que deja de ver lo que ocurre a su alrededor. México vive uno de esos momentos.
La conversación pública gira sobre sí misma: nombramientos, señales, acomodos, alianzas, pugnas internas. Es política que se contempla el ombligo. Y al hacerlo, corre el riesgo de perder de vista el mundo real.
Toda la política es local, suele decirse. Algo de verdad tiene. Pero convertirlo en dogma puede ser un error costoso, porque hay coyunturas en las que lo decisivo no se cocina en la plaza pública propia, sino en escenarios remotos. Hoy vivimos una de esas coyunturas.
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