- Ante el recorte al gasto, el gobierno apuesta por inversión privada para detonar proyectos, sostener el crecimiento y aliviar la presión fiscal, coinciden especialistas.
Dainzú Patiño y Diana Zavala - Expansión
La Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar representa un flotador para las finanzas de México, pues busca subsanar el rezago de inversión pública en infraestructura sin aumentar impuestos; dinamizar la participación de empresas que pueden aportar más al erario público; además, puede ayudar a reducir los subsidios que brinda el gobierno para amortizar las alzas en recursos energéticos no renovables.
La Ley, que fue aprobada en la Cámara de Diputados la semana pasada, abre la coparticipación de la iniciativa privada con el sector público para el desarrollo de infraestructura. Su principal objetivo, de acuerdo con el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, es conectar el dinero público -que ya existe- con las obras que el gobierno no puede pagar solo.

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