Raymundo Riva Palacio - Sonora Presente
La presidenta Claudia Sheinbaum le sorrajó un trancazo a uno de los principales propagandistas del régimen, Jenaro Villamil, responsable del adoctrinamiento a través de los medios públicos que controla desde el Sistema Público de Radiodifusión. El golpe es injusto porque Villamil puso el cuerpo para mentir flagrantemente para sacarla de un atolladero, cuando se difundieron imágenes de una mujer tomando el sol en una de las ventanas de Palacio Nacional, y decir hasta la ignominia que era una imagen creada con inteligencia artificial.
Villamil sabía que no era cierto. Su jefe, el arquitecto y responsable de la maquinaria de propaganda y coordinador de asesores de Sheinbaum, Jesús Ramírez Cuevas, también lo sabía. Pelearse en las redes para esconder la realidad y evitar un problema para la presidenta obtuvo como agradecimiento, que públicamente lo dejara como un charlatán. Es cierto, como le dijo el entonces director de Pemex, Jorge Díaz Serrano, al presidente José López Portillo, quien contra su consejo modificó el precio del petróleo y causó una crisis económica : “El presidente nunca se equivoca”.
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