En medio de la pugna por la sucesión en Baja California, la gobernadora Marina del Pilar Ávila se anotó una victoria política frente al grupo de su antecesor, Jaime Bonilla, quien pretendía recuperar las riendas del estado imponiendo candidato de Morena y el PT rumbo a 2027. La vinculación a proceso del exmandatario por peculado, abuso de autoridad y uso ilícito de atribuciones, en un caso ligado nuevamente a la contratación de Next Energy para una planta fotovoltaica, lo deja, por ahora, fuera de la jugada. Bonilla llega debilitado, con margen de maniobra mínimo y con un proceso penal que puede escalar.
No se trata solo de una disputa política, sino de un esquema que compromete recursos públicos millonarios bajo contratos de largo plazo y con evidentes irregularidades. Desde el inicio del actual gobierno estatal, la administración de Marina del Pilar denunció inconsistencias en el proyecto de Next Energy en Mexicali, que implicaba comprometer alrededor de 12 mil millones de pesos. La Fiscalía estatal abrió investigaciones y llamó a cuentas al exgobernador, pero el avance fue lento. Tuvieron que pasar cuatro años para que finalmente se judicializara el caso.

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