lunes, 30 de marzo de 2026

La guerra puede llevar a los países del Golfo a repatriar de forma masiva inversiones en el extranjero y acelerar la llegada de una crisis mundial

  • Las monarquías del Golfo acumulan cinco billones de dólares en activos extranjeros
  • Ahora pueden tirar de ese 'colchón' para defensa y reparación de daños de guerra
  • Peligro para grandes salidas a bolsas y para sectores como la inteligencia artificial

Vista de la ciudad de Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos. Foto: iStock

Mario Becedas - elEconomista.es

 Una imagen que se ha convertido en habitual en la última década es la de una cada vez mayor presencia de capital proveniente de los ricos países del Golfo presente en innumerables activos occidentales: desde participaciones en grandes cotizadas hasta el sector inmobiliario, pasando por clubes de fútbol. La dinámica partía de un sencillo esquema: estos países generaban ingentes ingresos con sus exportaciones de petróleo y gas y empleaban ese capital, a través de sus fondos soberanos, en interesantes inversiones fuera de sus fronteras. Ahora, el incierto escenario bélico abierto en la región por la confrontación entre EEUU e Israel, por un lado, e Irán, por otro, amenaza esa inercia y supone un riesgo añadido en un escenario en el que ya se habla de crisis mundial. Si una energía 'atrapada' en el Estrecho de Ormuz es una auténtica bomba por sus efectos inflacionarios y sus derivadas macroeconómicas -vuelve a campear la palabra recesión-, que los países del Golfo activen la 'aspiradora' del dinero y procedan a una repatriación de ese capital para hacer frente a los rigores de la guerra puede ser una mecha que acelere los más temidos pronósticos de crisis. Temáticas de inversión tan cruciales ahora mismo como la inteligencia artificial perderían un apoyo clave.

Con sus matices y particularidades, las monarquías del Golfo -Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Omán, Baréin- han presentado en los últimos años una estrategia común: invertir en los mercados internacionales al tiempo que se multiplicaban las riquezas obtenidas por la energía en un mundo sediento de la misma. Ese impulso inversor ha derivado en una descomunal posición conjunta de unos cinco billones de dólares, aproximadamente 4,35 billones de euros. Solo como ejemplo, en 2025 invirtieron alrededor de 119.000 millones de dólares a nivel mundial, lo que supuso aproximadamente el 43% del total de los flujos de inversión soberana durante ese año. Esa pila de capital, que no dejaba de ser un excedente en los tiempos de 'vacas gordas' puede convertirse ahora en un colchón clave del que echar mano a medida que la guerra trae cada vez más destrucción y más incertidumbre.

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