Luis Rubio - El Siglo de Torreón
Sobre lo único que no hay disputa es
que el presidente está avanzando aceleradamente hacia una creciente concentración del poder. Cada paso que da y
cada decisión que toma tiende a eliminar
competencia, disminuir o neutralizar contrapesos y cancelar todas las fuentes de independencia que puede. El objetivo manifiesto es controlar para resolver los problemas que el país ha venido experimentando con presidencias débiles que fueron incapaces de restablecer el orden y promover el crecimiento de la economía. En una
palabra, recrear los sesenta.
Décadas de observar el funcionamiento del sistema político me han llevado a
dos conclusiones sobre sus pilares fundamentales y, por ende, sobre la viabilidad
del proyecto de concentración de poder.
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