- La escasa movilidad y la tendencia a la endogamia lastran el sistema universitario
En la sociedad del conocimiento, el progreso social y económico de un
país depende de disponer de estructuras capaces de crear y movilizar
talento. Las universidades son las instituciones que deben ejercer esa
importante tarea. Pero para ello las propias universidades deben ser
eficientes en su cometido y capaces de adaptarse a unos criterios de
competitividad cada vez más exigentes. Aunque en los últimos treinta
años las universidades españolas han mejorado en muchos aspectos, el
conjunto del sistema está lejos de alcanzar las cotas de excelencia
esenciales. Lo demuestra el muy discreto lugar que las mejores
universidades ocupan en las clasificaciones internacionales de calidad
investigadora y docente.
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