León Bendesky / La Jornada
La fortaleza
macroeconómica está flaqueando notoriamente. La inflación es mayor al
rango superior establecido por la política monetaria, el peso se está
depreciando de modo significativo, la deuda pública se incrementa, los
ingresos del gobierno resentirán la severa caída del precio del
petróleo. El gasto de consumo e inversión están en niveles muy bajos, la
creación de empleo no satisface la oferta del mercado de trabajo, la
informalidad persiste. Habrá una presión adicional sobre los precios por
el reciente aumento de la gasolina y por la vía de los bienes y
servicios importados.
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