José Luis Abarca mató en 2013 de un tiro en la cabeza a un rival político, según un superviviente
Jan Martínez Ahrens /
México / El País
Nicolás Mendoza Villa es un superviviente. En la madrugada del 1 de
abril de 2013, secuestrado, maniatado y torturado, vio cómo el alcalde
de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, detenido ahora por la desaparición de 43 estudiantes de Magisterio,
mataba de un tiro en la cabeza a su rival político, el ingeniero Arturo
Hernández Cardona, líder de Unidad Popular, un movimiento de defensa de
los campesinos. Entonces pensó que él sería el siguiente en morir.
"Sólo pedí que arrojaran mi cuerpo cerca de una carretera para que mi
familia pudiera hallarlo", recuerda. El destino le deparó otra suerte.
Cuando le trasladaban para asesinarle, pudo escapar monte a través.
Desde entonces es un fugitivo en su propia tierra. El narco ha puesto
precio a su cabeza.
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