El secreto de la victoria republicana en EE UU está en un obstruccionismo al límite del sabotaje
La carrera no es para los veloces, ni la batalla para los fuertes, ni
tampoco el pan para los sensatos, ni las elecciones a mitad de mandato
son para hombres proclives al entendimiento. O, como dije en vísperas de
otra victoria aplastante del Partido Republicano,
la política determina quién tiene el poder, no quién está en posesión
de la verdad. Aun así, no es frecuente que a un partido que se equivoca
tanto en tantas cosas le vaya tan bien como les fue a los republicanos
el martes pasado.
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