Joseph Stiglitz / El País
La crisis del virus del Ébola nos recuerda, una vez más, del lado
negativo de la globalización. No sólo las cosas buenas —como por ejemplo
los principios de justicia social e igualdad de género— cruzan las
fronteras con más facilidad que nunca antes, también lo hacen las
influencias malignas, tales como los problemas ambientales y las
enfermedades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario