lunes, 10 de febrero de 2014

LA ECONOMÍA SUMERGIDA PASA LA FACTURA



Joaquín Estefanía-Madrid-El País
Una carta al director publicada en EL PAÍS el pasado sábado traza muy bien la raya entre dos realidades de economía sumergida: la de quienes se han instalado en ella por insolidaridad, por no pagar impuestos y cotizaciones,… y la de quienes están en la misma porque no tienen más remedio, por sobrevivir, personas o empresas. Cuenta el lector el caso de aquellos a los que les queda deuda después de entregar su piso y que, en el supuesto de pasar a mejor fortuna (volver a tener solvencia ingresando en nómina más de los 645 euros al mes correspondientes al salario mínimo) saben que les será embargado todo exceso. O aquellos a los que se les hace un contrato mercantil, les obligan a ser autónomos, no les garantizan unos ingresos mínimos y saben que, en el momento en que se den de alta, perderán “los 426 euros de Zapatero”.

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