sábado, 9 de marzo de 2013

TRAGEDIA FAMILIAR

Raymundo Riva Palacios / Diario Libertad


-PRIMER TIEMPO: Lengua larga, cola corta, la máxima que se le olvidó. Acabada. Cuando menos políticamente, la maestra está acabada. La metáfora de una vida de lucha y poder, es la fotografía de ella, con el esplendor ausente, detrás de las rejas de la cárcel. El epílogo del capítulo de su ambición desmedida y de su impudor en el lujo, es la ficha criminal que la convirtió en un reo más. Elba Esther Gordillo pisó la cárcel donde las autoridades pensaron en qué otra prisionera pudiera “ser su amiga” mientras ahí estuviera, para hacerle compañía. Sufrieron en el reclutamiento pues aún las otras reas no querían mezclarse con ella. Era el fin. Sus familiares y contadores más cercanos le advirtieron durante casi dos años que estaba gastando demasiado dinero y que, además, lo hacía de una forma muy irregular e ilegal. A nadie le hizo caso. Durante una década se acostumbró a manejar al Estado en forma patrimonial, y a través de su yerno Fernando González, ex subsecretario de Educación y de sus adláteres convirtió la SEP, el ISSSTE y el Seguro Social, en una bolsa de trabajo para ex esposos, yernos y nietos. Mediante el control del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, decidió que los maestros y los contribuyentes subvencionaran sus casas en las zonas más elegantes de la ciudad de México, en San Diego y Miami, sus fincas y zoológico con animales exóticos, sus lujos y placeres que llevó al exceso de pagar por la remodelación de una alberca y un spa en su residencia de la Isla Coronado, tres millones de dólares. Y además, que pagaran la residencia donde vivía una de sus hijas, la senadora Mónica Arriola. Ella ya dejó esa casa y regresó al techo en donde antes vivía, más modesto, pero real. La maestra no le hizo caso al padre de la senadora y su ex esposo, Francisco Arriola, cuando, como tesorero del magisterio le decía que gastaba mucho. Peor aún, hizo que casi un millón de los recursos ilegales salidos del sindicato por la vía de Francisco, fueran a parar a una cuenta de su nieto preferido, Othón, hijo de Mónica, con lo que dos de las joyas personales más preciadas por ella, ante la soberbia y el sentir que era inalcanzable por el poder y la justicia, están en el umbral de ir a la cárcel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario