Lorenzo Meyer - Diario de Yucatán
El elefante reumático del que una y otra vez habla el presidente Andrés López Obrador (AMLO) cuando se refiere a la burocracia oficial no solamente es lento sino algo peor: su lentitud e ineficacia suele ser producto de su corrupción.
A contracorriente de nuestra tradición política, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su partido-movimiento de izquierda tomaron por la vía electoral en el año 2018 el control de la parte medular del aparato gubernamental. La gran meta de AMLO y su heterogéneo partido, Morena, es proceder a un cambio en las prioridades y conductas del aparato administrativo federal. Se trata de emprender la compleja tarea de modificar los objetivos y el modus operandi tanto de las estructuras de gobierno como de la sociedad civil donde se decide el “quien, consigue qué, cómo y cuándo” de los recursos escasos de una sociedad, proceso que es el corazón de la política.
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