Ana Palacio - El Economista
Mientras que Occidente ha ignorado en gran medida a América Latina, o ha tratado de obligar a la región a doblegarse a su voluntad, China ha estado ofreciendo a los actores regionales enormes beneficios, sin ninguna condición (al menos no por adelantado). Si Estados Unidos y Europa no cambian de estrategia, podrían terminar perdiendo una región crítica y la nueva guerra fría
MADRID – ¿Occidente está perdiendo América Latina? Durante la Guerra Fría, esta cuestión se discutió febrilmente en Washington, DC y más allá. Ahora, el regreso de la competencia entre las grandes potencias y la posible reactivación de las esferas de influencia, junto con la reciente ola de victorias electorales de la izquierda en la región le dan una renovada prominencia.
Para Occidente, el espectro inminente de un conflicto candente con regímenes autoritarios, desde Rusia hasta China, ha resaltado nuevamente la importancia de América Latina como socio. Sin embargo, al mismo tiempo, Estados Unidos y sus aliados están preocupados por la guerra en Ucrania, incluidas -entre otras cosas- sus implicaciones para los mercados energéticos y la prosperidad económica.
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