- Europa debe ser capaz de defender sus intereses por encima de imposiciones exteriores
El peligroso pulso entre Estados Unidos e Irán ha provocado toda una serie de incidentes en el mar, desde Gibraltar al estrecho de Ormuz, la carótida de la economía mundial, por donde pasa el 20% del consumo de petróleo. Esta situación es una enorme amenaza a la paz y la seguridad internacionales, especialmente para nosotros los europeos.
Podemos confiar en que, aunque suenen tambores de guerra, nadie debería quererla. Pero hubo guerras que nadie quiso y tuvieron consecuencias devastadoras, como la Primera Guerra Mundial. Por eso, hay que reunir todos los esfuerzos para evitar una peligrosa confrontación y poner las bases para un nuevo dialogo que renueve el acuerdo nuclear de 2015, como acaba de recordar a Washington el ministro francés de Exteriores.
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