miércoles, 7 de agosto de 2019

LA CONDENA POR SER INDÍGENA Y DE PIEL OSCURA EN MÉXICO

  • Un estudio de Oxfam afirma que los indígenas, afrodescendientes y mulatos tienen menos posibilidades de terminar la escuela, acceder a empleos formales o acumular riqueza
Carlos Salinas Maldonado - El País
Ser indígena, afrodescendiente o tener la piel oscura es una condena a la miseria en México. La sentencia a vivir una vida llena de dificultades aumenta si se es mujer con cualquiera de esas características raciales o étnicas. En un país donde más de 25 millones de personas se reconocen como indígenas, un estudio de la organización Oxfam presentado este martes en Ciudad de México, muestra que el 43% de quienes hablan una lengua nativa no completaron la primaria, el 8.5% apenas llegó a la educación superior y solo el 10% ha logrado una posición como empleador o un trabajo formal. El 40.5% de quienes integran este grupo de la población se emplean en actividades manuales o de menor calificación. Por lo tanto, es el sector más golpeado por la pobreza en la segunda economía de América Latina. Ser hombre, blanco y hablar español es la llave que abre las puertas a mayores oportunidades y privilegios en México.

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