domingo, 4 de agosto de 2019

CONVERTIDO GOBIERNO EN AUTONOMOFÓBICO

  • Las utopías del inicio de campaña y la ascensión al poder cegaron el cambio, y restringen a las instituciones que sustentan a AMLO

Denise Dresser
CIUDAD DE MÉXICO (Apro).- Esa noche del 2 de julio del año 2000, en la explanada del Instituto Federal Electoral gritamos, lloramos, nos abrazamos. Repetíamos sin cesar: “logramos sacar al PRI de Los Pinos”. “Logramos una transición votada”. Eran momentos de algarabía, de triunfo compartido. Y no porque hubiera ganado Vicente Fox o el Partido Acción Nacional; eso era secundario y muchos habíamos contribuido a ese desenlace vía el voto útil de la izquierda sólo con el objetivo­ de acabar con el sistema de partido hegemónico. Celebrábamos la alternancia electoral, el fin del predominio priísta, el destierro de la mancuerna partido-gobierno que había obstaculizado el arribo de la democracia electoral durante décadas. 

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