Samuel García / 24 Horas
El secretario Luis Videgaray ha regresado a la campaña de promoción del Mexican Moment
que intentó impulsar hace un año con mala fortuna. A la cadena de
televisión CNBC le dijo el lunes que la economía está en posibilidad de
crecer al 5% por décadas. Y ayer le dijo a Bloomberg TV que los primeros
contratos petroleros con capitales privados bajo la modalidad de
utilidad compartida se darían en un año, a inicio de 2015. Coincidencia o
no, lo que se observa es que la campaña de venta de un México
promisorio ante los capitales extranjeros y la opinión pública del
exterior se reforzó desde la Secretaría de Hacienda a partir del alza en
la calificación crediticia otorgada por Moody’s el miércoles pasado.
Una decisión que llevó a la deuda de México -por vez primera- al terreno
de las “A”, una calificación que aún no otorgan las otras dos
calificadoras de riesgos, Standard and Poor’s y Fitch. Por cierto, hay
que señalar que la decisión de Moody´s, más que desprenderse de un
análisis escrupuloso sobre el comportamiento de las finanzas públicas y
del desempeño macroeconómico del país, se basa -al igual que la
promoción de Hacienda- en expectativas deseables sobre los efectos
positivos de las reformas constitucionales del año pasado; nada más. Una
“euforia anticipada” que aún no tiene justificación plena, como le
señalamos aquí al día siguiente que Moody’s publicó su decisión.
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