Joan Majó / El País
El poder político es la capacidad de una persona, o de un grupo
organizado de personas, de decidir la dirección en la que se mueve una
comunidad, de establecer sus objetivos, y de impulsar las acciones
necesarias para conseguirlos. Los sistemas democráticos intentan que sea
el conjunto de los ciudadanos quienes decidan colectivamente las
personas que forman parte de las instituciones políticas y ejerzan el
poder. El éxito de este intento es siempre parcial; es evidente que
existen otros grupos con poder, cuya influencia puede ser muy grande.
Los llamamos ‘poderes fácticos’. Seguramente los más importantes son el
militar, el económico y el mediático. Los peligros que estos poderes
suponen para la democracia son de tipo muy distinto, ya que su relación
con el poder político es muy diversa, así como sus métodos de actuación.
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