José Fernández Santillan / El Universal
El PRI celebró el fin de semana pasado su XXI Asamblea Nacional en condiciones inéditas.
Las anteriores asambleas se realizaron bajo otras circunstancias: o bien en el poder o bien en la oposición.
Fueron muchos los que dijeron, en 2000, que al salir de Los Pinos al tricolor no le quedaba otro camino que el de la tumba.
No
fue así. Es más, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha mostrado ser
fuerte. En estos casi 100 días en el mando el mexiquense ha hecho
patente su habilidad en el manejo de los asuntos de Estado: conformó un
gabinete que combina experiencia y juventud; logró la estipulación del
Pacto por México con el concurso de las tres principales fuerzas
políticas del país; dio testimonio de que no le tiembla la mano cuando
hay que ponerle un hasta aquí a quienes, como Elba Esther Gordillo,
desafían a la autoridad pública.
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