Concha Caballero / El País
Perdonen que contemple
con escepticismo el arrebato ético en el que ha entrado la sociedad española.
Es verdad que la crisis y los recortes aumentan nuestra indignación contra los
casos de corrupción, pero no deberíamos convertir la honradez y la ética en
principios solo válidos para los tiempos malos y olvidarnos de ellos cuando el
dinero circula.
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