Especialmente en el sexenio
anterior, el gobierno federal auspició la proliferación de universidades
privadas que, en los hechos, no son otra cosa que organismos improvisados donde
los estudiantes no aprenden nada. La SEP ya tiene detectados a esos centros de
educación superior certificada (según informó en enero), pero no divulga cuáles
son, con lo que de alguna manera perpetúa el fraude. Especialistas en educación
superior alertan sobre este fenómeno, que le quita presión al gobierno federal
pero les cancela el futuro a muchos jóvenes de escasos recursos que se
ilusionan con licenciaturas de papel.
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