Apro
Tras el escándalo de los Vatileaks, Benedicto
XVI tomó medidas para evitar filtraciones de información durante el
cónclave que elegirá a su sucesor. So pena de excomunión, exigió a sus
participantes guardar ‘secreto absoluto y perpetuo’ y ordenó el uso de
sofisticados sistemas electrónicos para bloquear cualquier tuit o
llamada por celular. El ritual para elegir al nuevo Papa mantendrá sus
formas, pero Benedicto XVI busca acelerar la votación y que ésta no se
entrampe. Para ello introdujo una nueva norma: si después de varios días
ningún candidato reúne dos tercios de votos, los electores deberán
elegir entre los dos cardenales que obtuvieron el mayor número de
sufragios
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