Joaquín Estefanía Madrid / El País
Del mismo modo que el presidente ruso Vladimir Putin opina
que “el que quiera restaurar el comunismo no tiene cabeza pero el que no lo
eche de menos no tiene corazón” (Limónov, Enmanuel
Carrère, editorial Anagrama), el vicepresidente económico de la Comisión
Europea, el finlandés Olli Rehn, ha declarado en la City que “no
estoy seguro de si el propio Keynes sería hoy keynesiano. Yo, de hecho, sí lo soy”. Rehn ha rememorado, medio siglo
después, a Milton Friedman, que escribió en la revista Time en la década de los sesenta
del siglo pasado: “Por una parte ahora somos todos keynesianos; por otra, ya
nadie es keynesiano”.
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