sábado, 9 de marzo de 2013

¡ALÓ PRESIDENTE!

Hemos recordado el momento en que don Juan Carlos le espetó a Chávez: "¿Por qué no te callas?". Ahora quien guarda silencio es la Casa Real
Boris Izaguirre-Madrid- El País
El otrora rey de los realities ha visto cómo un programa de famosos devenidos en saltadores de trampolín se transforma en el nuevo favorito de las audiencias. Es inevitable reflexionar un momento sobre la suerte tanto del reality como de la revolución bolivariana. Llegaron al poder más o menos en la misma época: Chávez, tras ganar unas elecciones democráticas en 1998, y Gran Hermano se estrenó en 1999. En España, un año después, el formato se publicitó como un “experimento sociológico”. Y revolucionó la audiencia. Chávez consiguió con su revolución transformar un país. La Venezuela que heredó sobrevivía con el precio del barril de petróleo a 10 dólares. Consiguió llevarlo a 130 dólares y aprovechó algo de esos dividendos para reducir la pobreza y ofrecer identidad y voto cautivo a la población abandonada y sin voz. En España, Gran Hermano nos hizo más proclives a la creación y consumo voraz de un sinfín de nuevos personajes televisivos sin fortuna. Nadando en una piscina de riqueza burbujeante, nos divertíamos como chismosos, voyeurs mediáticos, fascinados por esa magnética frase: “La audiencia ha decidido que abandone la casa…”. Chávez convirtió en estribillo el “Exprópiese” desde su programa de televisión Aló, presidente.

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