- Se requiere pactar un nuevo equilibrio que revalore la seguridad y el bienestar social que desde hace décadas se atienden de mal en peor.
Guillermo Knochenhauer - El Financiero
La recuperación de una convivencia sin tanta violencia y muerte como la que satura casi todos los noticieros de TV, sino en paz como es el anhelo de millones de familias y que la Iglesia Católica hace suyo y convoca a unirse en oración el próximo 10 de julio e “iniciar los procesos de perdón personal y social que el momento actual exige”, tiene requisitos básicos e indispensables.
La pérdida de la armonía y de la tranquilidad no sólo es por causa de la violencia criminal como suele asumirse sino que es, básicamente, el síntoma de un pacto social roto, que ha dejado lugar a la pérdida de confianza en las instituciones y a la descomposición del llamado “tejido social”.
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