- La muerte de 53 migrantes que viajaban escondidos en un tráiler no fue un incidente aislado. Otro caso similar, pero que pasó desapercibido, arroja luz sobre el último drama de la migración de México y Centroamérica en ruta a Estados Unidos
Elías Camhaji - El País
Anthony Boring se puso pálido. Estaba tan nervioso cuando la patrulla fronteriza detuvo su tráiler que no podía ni hablar. Los agentes empezaron el interrogatorio y mister Boring se empezó a encoger en el asiento del conductor, como si quisiera que se lo tragara la tierra. “¿Qué lleva en la carga?”, le preguntó uno de los policías. “No lo sé”, alcanzó a balbucear el chófer, con los ojos llorosos. El vehículo avanzaba lentamente durante el intercambio de palabras, a la espera de que un golpe de suerte lo librara del arresto. Los perros, sin embargo, ya habían olfateado un rastro sospechoso y el camión fue enviado a una segunda inspección. Las puertas de la caja estaban mal cerradas y al pasar una linterna por una rendija, los patrulleros vieron los ojos de varias personas asustadas. Al final de la revisión fueron hallados 145 migrantes a punto de la asfixia en la parte trasera del tráiler.

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