Daniel Yergin - El Economista
La crisis energética mundial actual podría resultar incluso peor que la experimentada por el mundo en la década de 1970. Mucho dependerá de una colaboración más informada entre los gobiernos y los líderes de la industria, con legisladores que comprendan y gestionen adecuadamente los flujos de energía de los que dependen las economías modernas
WASHINGTON, DC – ¿Es la crisis energética actual tan grave como otras similares del pasado (en particular, los impactos petroleros de los años setenta)? Todo el mundo se hace esa pregunta, en un contexto de consumidores afectados por altos precios, empresas preocupadas por el suministro de energía, dirigentes políticos y banqueros centrales en lucha contra la inflación y países enfrentados a presiones en sus balanzas de pagos.

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