Lorenzo Meyer - Diario de Yucatán
El tema de la refinería Olmeca se puede examinar desde varias perspectivas: rentabilidad, oportunidad, empleo, desarrollo nacional o regional, impacto ambiental o seguridad nacional, entre otros. Desde la crítica, se argumenta que los 10 mil millones de dólares o más que se han invertido en esa obra debieron destinarse a proyectos más redituables y seguir adquiriendo en Estados Unidos la gasolina que nos falta ya que el parque vehicular nacional inevitablemente transitará de motores de combustión interna a eléctrica y las refinerías se volverán obsoletas.
La vida útil promedio de una refinería es de 30 a 50 años. Los optimistas sostienen que antes de ese tiempo el parque vehicular ya no demandará gasolinas. Esa es una posibilidad, pero no una certeza y mientras sigamos dependiendo de importar ese combustible tendremos un flanco abierto en nuestra seguridad. La guerra entre Ucrania y la OTAN con Rusia es un ejemplo de cómo una vulnerabilidad potencial de varios países europeos de la noche a la mañana se convirtió en realidad por su dependencia del gas ruso. ¿Nuestra compra de gasolina y gas a Estados Unidos estará siempre y en cualquier caso a nuestra disposición?
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